Traficava en su garganta unas palabras dulces
Em sus párpados el peso de la paisaje/
Los ojos-ríos tenía ganas de abrazar el verde de la selva
En su cuello cargava el sudor misionero
Las espaldas marcadas por el tiempo, de sueños, cargaban cataratas
Su vientre,
rompido por la violenzia del ‘Pombero’.
El los piés sentía el enamoramiento por el cruce,
Cruce por el puente
Cruce de autobus
Cruce por balsa
Cruce en la mirada soñadora
Cargaba también en esa bolsilla negra o azul
Los deseos de sus hijas,
La inconformidade con la injusticia
el ódio por la plata gananciosa de sus patrones.
Pero, necessitaba (…)
Tiene sangre mesclado con la tierra como en un ñanduti
tranzaba sus cabellos negros y pasos apresurados
sangre guarani, paraguaio, argentino, brasileño,
palavreado confuso desde el portunhol, yopara, un idioma selvático.
Que mujer era esa?
Preguntaron todos por ahí en la frontera
Por veces lhe encontraban el los marcos aduaneros,
Volando sobre el puente, debajo del água del Paraná
En las leyendas,
Nel grito fuerte de las quedas d’água:
las que estan submersas, las que estan visibles!
Que mujer era esa?
Gritaban del otro lado de la frontera…
Mujer, mulher, Kuña esa transfronteriza!
Esa que es pasajera!
Por Francieli Rebelatto
Professora da Universidade Federal da Integração Latino-Americana (UNILA)